Las revisiones de los ojos deben ser realizadas por los médicos especialistas en Oftalmología

Las revisiones de los ojos de la población en general y, de los niños en particular, deben efectuarse en las consultas del médico especialista en Oftalmología o, en su defecto, en las del médico pediatra de Atención Primaria, y no en los establecimientos comerciales denominados ópticas, por otros profesionales no capacitados ni habilitados para ello.

Madrid, 12 de septiembre de 2022. En relación con la nota de prensa del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO) del 5 de septiembre (https://bit.ly/3qvAB3T) por la que esta institución recomienda a los padres acudir con sus hijos a las ópticas al inicio del curso escolar, al objeto de realizarles una revisión visual por el óptico-optometrista (profesional no médico) “para identificar a tiempo problemas oculares que puedan afectar negativamente al rendimiento académico”:

La Sociedad Española de Oftalmología (SEO), la Sociedad Española de Estrabología y Oftalmología Pediátrica (SEEOP) y la Sociedad Española de Oftalmopediatría (SEDOP), tienen el deber de informar a la población que la revisión de los ojos para identificar o diagnosticar y tratar las alteraciones oculares, solo debe ser realizada por los profesionales médicos capacitados y cualificados para ello, que no son otros que los médicos oftalmólogos. Por este motivo, las revisiones de los ojos de la población en general y, de los niños en particular, deben efectuarse en las consultas del médico especialista en Oftalmología o en su defecto en las del médico pediatra de Atención Primaria, y no en los establecimientos comerciales denominados ópticas, por otros profesionales no capacitados ni habilitados para ello.

Con respecto a la exploración rutinaria de la agudeza visual y refracción ocular que muchos ciudadanos realizan con frecuencia en las ópticas, es muy importante que sepan que detrás de una aparente buena visión o un simple defecto de refracción como la miopía, hipermetropía o el astigmatismo, pueden ocultarse graves enfermedades oculares que solo el médico oftalmólogo puede y esta capacitado para diagnosticar y tratar.

Las diferencias entre oftalmología y óptica-optometría es, a menudo, una fuente de confusión. Aparte de que ambos se ocupan del cuidado visual, muchos otros factores contribuyen a generar malentendidos. Una de las confusiones más comunes radica en el hecho de que los ópticosoptometristas son considerados muchas veces como médicos cuando, a diferencia de los médicos oftalmólogos, no han estudiado la carrera de medicina y, por tanto, no son médicos. En nuestro país se confunde también el término oculista. Oculista es sinónimo de médico oftalmólogo, la primera palabra es de origen latino y la otra de raíz griega, pero son exactamente lo mismo, médicos especializados en ojos, a diferencia del óptico-optometrista.

La diferencia entre la formación de un óptico-optometrista y de un médico oftalmólogo (oculista) es la que marca el rango de la práctica. Un óptico-optometrista recibe tan solo cuatro años de formación universitaria. Un médico oftalmólogo (oculista) recibe un mínimo de 11 años de formación, que normalmente incluye 6 años de universidad y cuatro años de especialidad MIR en un hospital tras aprobar un examen de medicina que suele llevar un año más. Para ser médico oftalmólogo hay que estudiar un mínimo de 11 años.

El médico oftalmólogo (oculista) está capacitado para diagnosticar y tratar las enfermedades de los ojos. 

Juntas directivas
SEO, SEEOP, SEDOP

NUEVO NOMENCLÁTOR DE OFTALMOLOGÍA

Por el presente comunicado, la Sociedad Española de Oftalmología (S.E.O.) certifica la validez y actualidad de los contenidos del nuevo nomenclátor de actos y técnicas médicas en oftalmología adjunto a esta comunicación, trabajo científico desarrollado desde abril de 2019, publicado en Arch Soc Esp Oftalmol. 2020; 95(12): 591-602, https://doi.org/10.1016/j.oftal.2020.07.019, revista indexada en las bases de datos internacionales.

En este proyecto han participado más de 400 oftalmólogos de la Sociedad, representantes de las diferentes sociedades autonómicas y de subespecialidad, oftalmólogos pertenecientes al ámbito docente y universitario, jefes de servicio, sección y facultativos de los hospitales tanto de la red sanitaria pública como de grupos hospitalarios y clínicas privadas, miembros de colegios y asociaciones profesionales, federaciones y empresas del sector, y profesionales de la gestión y administración sanitaria, distribuidos uniformemente por el conjunto del territorio nacional.

El nomenclátor cuenta con el consenso de los oftalmólogos españoles, así como con la aprobación y ratificación definitiva en el día de hoy por parte del Consejo General de Colegios de Médicos de España – Organización Médico Colegial (OMC), máximo organismo regulador competente que hará efectiva su incorporación por medio de sus canales electrónicos (https://www.cgcom.es/publicaciones/informes/nomenclator) sustituyendo al catálogo antiguo de descripciones de actos médicos en oftalmología.

Este trabajo se elaboró a petición de la OMC dentro del proyecto marco de renovación de la clasificación de términos y códigos de actos y procedimientos médicos en sus distintas especialidades, con la colaboración de las sociedades científicas y profesionales, en respuesta a la demanda de médicos de ejercicio libre, colegios y asociaciones profesionales ante la obsolescencia y desfase de los catálogos aun vigentes con más de 32 años de antigüedad.

Como principales novedades, el nomenclátor elimina los procedimientos obsoletos e incorpora novedades que no se contemplaban en el anterior pero que ya forman parte de la práctica clínica diaria, adecuando los procedimientos a las descripciones de la actual Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9). Además, agrupa 162 procedimientos diagnósticos, terapéuticos e intervenciones quirúrgicas en base a indicadores cuantitativos y escalas de valoración, referenciados en Unidades Relativas de Valor (URV), que tienen en cuenta la formación y experiencia necesarias para realizar una técnica por su complejidad, la responsabilidad profesional derivada de su ejecución medida en términos de frecuencia y magnitud de las complicaciones que pueden ocasionarse, y el valor salud o impacto social determinado por la edad, la calidad de vida, la actividad laboral y el tiempo de incapacidad.

El nuevo nomenclátor de oftalmología puede proporcionar además lamedida de actividad, valoraciones y cartera de servicios con una terminología común, constituyendo una herramienta de consenso, progreso y enriquecimiento de la práctica asistencial, y finalmente representando un cambio de paradigma en la elaboración de clasificaciones de procedimientos médicos especializados, al emplear una metodología científica, lo que puede constituir una «hoja de ruta» para otras especialidades que ya se han ido incorporando a sus fundamentos metodológicos. También ayudará a contribuir a la toma de decisiones más justas y equitativas en las diferentes utilidades en las que resulte de aplicación.